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  • rocioabellalevita

Sobre nuestras emociones.

Las emociones tienen una gran influencia en nuestra vida diaria, en nuestros comportamientos, en las decisiones que tomamos y también en nuestra salud.

Adquieren la forma de elementos bioquímicos específicos producidos por el cerebro y ante los cuales el cuerpo reacciona. Las emociones resultan de una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea, son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos.

Hay emociones que favorecen el bienestar en la persona que las siente, por ejemplo, la alegría, la diversión y la esperanza. Otras provocan una especie de malestar como por ejemplo, el enojo, el miedo, la tristeza y la ansiedad, entre otras.

El miedo y el enojo tienen una función protectora, no tenemos que bloquear estas emociones ni reprimirlas sino más bien reconocerlas, aceptarlas y expresarlas.

Cuando aparecen, un buen ejercicio es preguntarnos que pensamientos preceden a las mismas: ¿cuándo comenzaron? ¿con qué lo podemos relacionar? ¿qué nos vienen a mostrar?

Habitualmente la tristeza esta vinculada a un pensamiento de pérdida, la ansiedad a un pensamiento anticipatorio, el miedo a un pensamiento de peligro y el enojo como defensa a la intrusión o frustración.

Cuando estamos ansiosos, tristes o enojados solemos ver todo en blanco y negro, no reconocemos grises debido a que los pensamientos se polarizan.

Los pensamientos modifican la percepción de nuestras emociones y estas a su vez impactan en nuestras comprensiones. Por eso es importante afrontar y revisar nuestras emociones que nos generan displacer o llamadas "negativas" y promover, fomentar, aquellas que nos hagan sentir bien o llamadas "positivas".

Uno de los problemas de la ansiedad y del estrés es el estado que suele generar una hiper atención o una máxima alerta. Sin embargo, cuando hacemos algo que nos da placer, el tiempo transcurre de otra manera y es más sencillo encontrar la calma, la tranquilidad dentro nuestro.

Es importante que tengamos presente que esta realidad es temporal, así como comenzó esta etapa en algún momento también terminará y si nos resulta superadora, pedir ayuda profesional es lo recomendable.

Es probable que una vez terminado este tiempo que todos estamos transitando, la realidad no vaya a ser la misma pero eso no necesariamente significa que sea algo negativo. No nos anticipemos a lo que todavía no sucedió o no sabemos si va a suceder.

Trabajar sobre nuestras emociones va a alivianarnos y permitirnos comprender lo necesario para avanzar con mayor claridad, integridad y conciencia sobre nosotros mismos.


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